14/10/18

Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2018

Por segundo año consecutivo, hemos decidido hacer un flashmob para poder conmemorar la Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2018. Kunu´u Portabebés acaba de cumplir 6 años en el mercado como pioneros en portabebés en Paraguay, y desde el inicio de esta hermoso emprendimiento he querido hacer esto, solo que el mercado aún no parecía preparado, hasta que el año pasado pudimos lograrlo por primera vez.

Es un honor que este año lo hayamos podido repetir, y así espero que cada año podamos ir creciendo y haciendo más actividades para demostrar que Paraguay también portea.

Aquí pueden ver el video de la actividad. Se repetirá el próximo sábado 20 de octubre del 2018 en Universo bebé a las 16 horas


24/5/18

Hoy hablamos del Mei Tai


El Mei tai es un portabebé de origen asiático que está compuesto por un panel y tiras que salen del mismo. Es un portabebé bastante sencillo de colocar y permite llevar al bebé en el frente, en la cadera y en la espalda.


Mei Tai Kunu´u Estándar
Los Mei tai convencionales, se utilizan desde que el bebé ya sostiene el cuello por sí solo, eso suele ser entorno a los cuatro o cinco meses. Aquí quiero recalcar que cada bebé tiene su tiempo y su desarrollo y que no debemos apresurar a nuestros peques ni forzarles a adquirir posturas que todavía no logran por sí solos. Esto lo menciono porque muchas veces hay mamás que me dicen que sus bebés de uno o dos meses ya sostienen sus cabecitas sin ayuda y a esa edad no suele ser así. Una cosa es que el bebé haga pequeños intentos por levantar la cabeza y mantenerla, pero mientras no la sostenga firme y por sí solo, no recomendamos el uso de Mei Tai convencional, ya que este portabebé no posee sostén de cuello. Los nudos a la cadera y a la espalda, yo personalmente, los recomiendo para bebés que ya se sientan solos.


A la hora de elegir tu Mei Tai tenés que tener en cuenta que su puente no sea tan angosto ya que si es así no lo podrás usar por mucho tiempo. Recordá que la tela que queda bajo la colita de tu bebé debe ir de rodilla a rodilla para que podamos conservar la posición ergonómica.

Mei Tai Kunu´u Toddler
Los Mei Tais también pueden conseguirse en tamaño Toddler, para niños de dos años en adelante.

Existe una opción para uso desde recién nacido (que preferentemente pesen más de 3,5kgs), y es el Mei Tai Evolutivo. Este tiene un sistema similar al convencional en lo que respecta a colocación, pero presenta unas tiras más anchas que permite envolver al bebé como si fuera un fular, lo que otorga una mayor sujeción y adaptación al cuerpo de un bebé pequeño. 

El Mei tai evolutivo, también tiene broches que permite ajustar el panel en la parte del cuello y del torso del bebé, para achicarlo al tamaño de un bebé chiquito y crear una sujeción de cuello.

Mei Tai Kunu´u Evolutivo


¿Qué tenés que tener en cuenta a la hora de elegir un mei tai?

  • Como siempre lo primero es el desarrollo, el peso y la edad de tu bebé, eso te permitirá optar por el convencional, el toddler o el evolutivo.
  • También tenés que verificar las costuras de tu Mei tai, sobre todo si accedés a uno usado. Las costuras que unen el panel con las tiras que van por los hombros son las más importantes.
  • Tené en cuenta que cuanto más angosto es el panel, menos tiempo te servirá. Los anchos del panel suelen variar de acuerdo a las distintas marcas.
  • Las telas deben ser de algodón sin elasticidad, en algunos casos (mei tais que se consiguen del extranjero) los paneles pueden estar confeccionados con telas de fular (normalmente telas tejidas a mano).
Mei Tai Evolutivo Kunu´u


Este es un portabebé amigable, económico y fácil de utilizar, una buena opción para portear desde el inicio (evolutivo) si no te animás con el fular, o bien para pasar de tu fular a un mei tai (convencional o toddler) cuando tu bebé está un poco más grande.

Te dejo el link al video de cómo se utiliza el Mei Tai Convencional Kunu´u en el frente y el video del Mei Tai Evolutivo Kunu´u con un recién nacido, también nudo en el frente.





Lic. Araceli Samudio
Asesora de Maternidad y Porteo

9/4/18

Hablemos de fulares


El fular es uno de los portabebés ergonómicos más conocidos en nuestro país, esto probablemente se deba a que fue el primero en comercializarse por nuestra marca hace más de cinco años atrás.

Algunas personas llaman fular a cualquier portabebé que no sea la mochilita no ergonómica (tipo las colgonas) y NO es así. El fular es una tela larga y ancha que uno se va anudando y ajustando por el cuerpo mientras envuelve al bebé muy cerca del corazón de mamá. Los beneficios de este portabebé son muchísimos, desde fomentar el apego y la lactancia, ayudar con los cólicos hasta beneficios emocionales para el niño. Los beneficios del porteo ergonómico los puedes leer en otra entrada.

El fular puede ser usado desde recién nacido (incluso con prematuros) hasta niños de 3, 4 o incluso 5 años siempre teniendo en cuenta de qué material está fabricado nuestro fular y el ancho de la tela.



Ahora hablaremos de los diferentes tipos de fulares 
de acuerdo al tipo de tela:

Los elásticos: Están hechos de telas muy elastizadas que normalmente ceden para todos los lados. En este caso, contrario a lo que piensa la mayoría, este es el que menos tiempo de duración tiene. Cuando tu bebé llega a cierto peso la tela comenzará a generar un efecto de rebote que muy probablemente te dará la sensación de que tu bebé está cada vez más abajo (se resbala) y que debés alzarle para reforzar el soporte, eso te generará un cambio en tu centro de equilibrio y te terminará dando algún que otro dolor de espalda. El fular elástico no dura mucho más allá de los 9 kilos. De poder usarlo puedes seguir usándolo, lo que no puedo garantizarte es que siga siendo confortable para ambos. Además con respecto a las telas, normalmente cuanto más elástico es, menos algodón tiene.

Los semielásticos: Son los preferidos en nuestro país. Son fabricados de telas de algodón que tienen algo de elasticidad, normalmente en un solo sentido. Esto hace que duren mucho más que uno elástico, cómodamente pueden ser usados hasta los 14 o 15 kilos. Son frescos y livianos.

Los tejidos: Lastimosamente en nuestro país no se consiguen los tejidos ideales para preparar estos fulares. Normalmente, los de mejor calidad son hechos en telares y con hilos de algodón por artesanas, pero nosotros no contamos con esa clase de materiales. Los tejidos que se pueden conseguir aquí son parecidos al ao po´i, son frescos y resistentes. Algunas vendedoras llaman tejidos también a los que son rígidos porque son hechos de cualquier tela que no tiene elasticidad. Para que un fular tejido sea adecuado, la tela debería ser elegida correctamente ya que tiene que tener algunas características. El fular tejido es uno de los más cómodos porque al no tener elasticidad genera una sensación de mayor firmeza que otorga mucha comodidad y resistencia. Aprender a anudarlo correctamente requiere buena técnica, ya que debe ser ajustado punto por punto y su duración en tiempo y peso del niño es mucho mayor a cualquiera de los anteriores. Es recomendado para uso con prematuros.

Puntos a tener en cuenta para el uso del fular:

Posición:

Vamos a recordar que el fular es un portabebé ergonómico, pero que si no colocamos al bebé de la forma adecuada respetando la posición correcta, las condiciones ergonómicas del fular quedan en el olvido. Si colocas a tu bebé de frente al mundo, por ejemplo, o si no respetamos la curvatura natural de su espalda y la posición de las piernas, da igual que el portabebé sea un fular o una colgona. A continuación te voy a dejar una foto de mi compañera y amiga Tatiana Ramos, encargada de Kunu´u Portabebés Ciudad del Este, para que veas de qué estamos hablando.




Ancho de la tela:

Este es todo un tema en el que normalmente no se piensa mucho. En el mercado nacional se consiguen fulares de todas las telas posibles, algunas que son buenas para fulares y otras que no lo son, así como también, me ha tocado leer en algunos grupos de maternidad, que ciertas personas recomiendan comprar ciertas telas que no son adecuadas para manufactura casera de fulares. No está mal intentar hacer uno en casa, pero lo ideal sería buscar una tela adecuada y hacerlo con las medidas correctas y no hacer añadiduras, como me ha tocado leer que recomiendan como método para evitar comprar más tela.

A la hora de comprar el fular, se encuentra en el mercado un amplio espectro de precios. Los precios varían por la calidad del material utilizado, y el ancho o el largo de la tela, entre otros factores. Con respecto al largo de la tela, no hay mucho qué decir. Hay diferentes clases, fulares cortos y largos, pero en nuestro país la mayoría de los que se consiguen en plaza son los largos. Esto te permite hacer diferente tipos de nudos, además, pueden usar personas de cualquier complexión física.

Con respecto al ancho, queremos recalcar la importancia de un fular ancho. Cuando la tela es angosta, el fular además de durar muy poco tiempo, puede terminar siendo inseguro. En un bebé grande ya no alcanzaría para hacer correctamente la bolsa y cubrir la espalda, o viceversa, lo que dejaría la espalda del bebé al descubierto o la bolsa mal hecha.

De nuevo dejamos una bellísima foto que explica lo necesario de elegir un fular ancho en una sola imagen facilitada por Tatiana Ramos.


Con respecto a los nudos:

Hay muchísimos nudos para escoger, a la hora de la elección dependemos de muchos factores, el tipo de fular que tenemos, la edad y características del desarrollo de nuestro bebé, nuestra comodidad entre otras cosas. En YouTube se encuentra una amplia gama de opciones, o también puedes acceder a un taller de porteo o bien contactar con una asesora certificada de porteo. Para iniciar nosotros recomendamos el Cruz envuelta, ya que es sencillo y cómodo. A medida que uno va practicando, puede ir probando otros nudos y ver cómo se siente.

Anudarse un fular solo requiere de ganas y práctica. No es difícil porque nada que se practica es difícil, así que les invito a todos a descubrir este mágico mundo del porteo. Sin embargo, para las personas que no quieren o no pueden probar, cualquiera sea el motivo, existen otras opciones de portabebés ergonómicos que pueden ser usados desde recién nacido. Iremos comentando cada una en distintos posteos.

Si tienes un fular y quieres saber si lo estás usando bien, puedes enviarnos una foto por nuestras redes sociales donde se vea bien la posición del bebé y te ayudamos.



Lic. Araceli Samudio
Asesora de Maternidad y Porteo

14/3/18

¿Cómo responder a las personas que cuando te ven portear te salen con sus mitos?


¿Cómo responder a las personas que 
cuando te ven portear te salen con sus mitos?


A lo largo de estos más de cinco años que llevo desde que iniciamos el porteo en Paraguay, y teniendo en cuenta que mi emprendimiento nació a raíz de que yo misma he comenzado a portear, han sido años y años de escuchar lo que la gente que no sabe, —y que en muchos casos ni siquiera desea aprender—, dice, comenta u opina al vernos pasar con nuestro bebé tan feliz en su fular u otro portabebé ergonómico.

Por eso, hoy se me ha ocurrido darte algunas respuestas que puedes usar en los casos en los que necesites dar una, porque la verdad es que a mi punto de vista muchas veces es mejor dejarlo pasar, pero si se trata de personas cercanas que pueden influirte, es mejor que vos misma conozcas las respuestas para que no dejes de portear por la opinión de terceros que hablan desde la ignorancia.
Acá vamos:

1. Parecés una india. Esa es una de las cosas más comunes que suelo escuchar, admito
que a veces es un comentario sin malas intenciones, pero en otras ocasiones, viene cargado de un tinte despreciativo que la verdad entristece. Me ha tocado escuchar a un padre decirle a su esposa que ahora ya podía
ir a pararse en la esquina del semáforo, como si fuera un chiste que causara gracia.
Las mujeres indígenas, no solo son parte de nuestra cultura y de nuestras raíces, sino que además son mujeres, como vos y como yo, que están maternando, que están criando de la mejor manera que pueden y que 
saben. Ellas no se separan de sus crías, no los dejan solos en una cuna fría ni los escolarizan, quizá porque no pueden, pero quizá también porque en su naturaleza el niño debe estar prendido a su pecho, por eso las vemos en las esquinas con remeras rotas o toallas cruzadas al hombro en una especie de bandolera improvisada que les ayuda a llevarlos siempre cerca. No sé por qué tendríamos que avergonzarnos, por qué usar un portabebé tendría que ser denigrante, por qué la comparación con estas mujeres lleva implícita un desprecio. Deberíamos sentirnos orgullosas de llevar a nuestras crías con nosotras a todas partes, de darle el contacto y el kunu´u que necesitan, de criarlos entre leche y mimos. Deberíamos sentir más empatía con estas mujeres que al final son igual que nosotras, madres. 

2. Nunca va a caminar si no le bajás de allí. 
Esto a mí me da mucha risa, me imagino a mi hijo de quince años pidiéndome upa y me río mucho. La respuesta a esto es sencilla. ¿Alguna vez viste a un adolescente que quiera seguir subiéndose upa? La respuesta va a ser NO… porque cada cosa tiene su edad y su momento. ¿Por qué nos apuramos tanto en que nuestros hijos crezcan? Queremos que se siente pronto, que camine ya, que corra, que se vaya a la escuela, que no nos pida más upa… Y no nos damos cuenta lo rápido que pasa todo y que un día de verdad ya no va a querer que le alcemos y ese día probablemente vamos a mirar con nostalgia el pasado. ¿Por qué simplemente no disfrutamos el corto tiempo que podemos cargarlo y aprovechamos al máximo esa etapa? 


3. Se le van a arquear las piernas. Dios mío, pobre, qué incómodo, le ha de doler sus piernitas. ¡No le abras así las piernas a tu nena! 
Estas son en realidad varias afirmaciones que hacen las personas con
respecto a la posición ergonómica. Estamos tan acostumbrados a la posición que lleva el bebé en lo que llamamos “canguros” (que son las colgonas o los portabebés convencionales), que naturalizamos esa posición y pensamos que no le cansa, pero creemos que si le ponemos en la posición correcta le estamos haciendo daño. Aquí hay mucha parte técnica que explicar, como que la espalda del bebé tarda aproximadamente un año en poder colocarse en la posición erguida y por ende debemos mantenerla en su curvatura natural a medida que nuestro bebé se va desarrollando, como que el fémur del bebé adopta una posición de descanso cuando lo colocamos en lo que conocemos como posición ranita o M, etcétera, etcétera. Pero no voy a detenerme aquí porque sería demasiado extenso y lo hablamos siempre en las charlas de porteo. Para que esa persona que te dice eso entienda mejor, preguntale qué es más cómodo para dormir: acostarse en una hamaca paraguaya o sentarse tipo caballito en una hamaca de la plaza. ¿En cuál aguantaría más? ¿En cuál dolería menos la espalda o incluso la entrepierna?

4. Pobrecito, no puede respirar ahí, está todo apretado, ¿por qué no le ponés en la cuna? Ahí seguro va a estar más cómodo. 
Esto es algo súper sencillo de entender si dejamos de pensar como adulto para centrarnos en las necesidades de un bebé, sobre todo uno recién nacido. Lo que pasa es que uno de los mayores problemas es que creemos que ellos piensan o tienen nuestras mismas necesidades. Es obvio que para vos o para mí, quedarse en una posición fetal y apretadita a otra persona probablemente resulte incómodo y prefieras un colchón enorme donde extenderte bien, pero tu bebé hace poco estaba en tu panza, en un entorno controlado, apretadito o apretadita, sintiendo tu corazón y tus sonidos. Lo más lógico es que al salir de allí intentemos mantener lo más posible esa experiencia, para que sea placentero, agradable y saludable para nuestro bebé, para que lo envolvamos en el contacto que es lo que más necesita en ese momento. 

5. El famoso, parece que su cuna tiene agujas. Ese no puede faltar. Es un vivo, te manipula para que lo alces cada vez que lo bajás. Solo tengo que decirles que el bebé no tiene aún el desarrollo mental necesario para
premeditar que necesitaría para organizar un complot contra vos. Si llora no es porque es vivo (en el sentido que se le da a la palabra cuando se la pone en esta frase), no es porque te quiere manipular ni porque te vio descansando y pensó: “ahora mismo voy a molestar a mamá que se sentó a ver una película”. Si llora es porque necesita algo, es su única manera de comunicarse, llorar es su manera de sobrevivir, es su forma de decir aquí estoy, háganme caso, tengo hambre, quiero upa, necesito un mimo, cámbienme el pañal o me duele algo. Es así de sencillo. Si tu bebé llora no es porque se hace el vivo, sino porque está vivo y busca mantenerse así.

6. Ya es muy grande para seguir pidiendo upa. Eso suelen decir a las mamis
que tienen bebés de más de once o doce meses que aún van upa, y ni que decir si alzamos a un niño de dos o tres años. La gente parece pensar que porque ya sabe dar un par de pasos sin caerse el niño está listo para anotarse en una maratón. Otra vez estamos pensando como adultos, poniendo en nuestros pequeños nuestras necesidades y nuestras creencias. Un niño es pequeño, sus pies y sus piernas son pequeñas, se cansa fácilmente, o le da sueño, o simplemente quiere mimarse. No hay edades para portear, no hay un “hasta tal edad y después le hace mal”, es una decisión tuya y de tu hijo, hasta que ambos quieran y en los momentos que deseen. Por supuesto a medida que el bebé adquiera movilidad propia sus ratos de porteo irán disminuyendo gradualmente, pero eso no quiere decir que tengan que acabar el día que se larga a caminar solo. Recuerda, esto acaba cuando ustedes dos lo deciden. No olvides, un día tu niño ya no querrá que lo cargues en brazos.

7. Mi bebé es muy inquieto, no le va a gustar. 



Esto suelo ver en algunas madres que ven a alguien usar un fular y no se animan a intentar. Es cierto que cada bebé es un mundo, que cada uno tiene su temperamento y su personalidad, pero a todos los bebés le gustan los brazos, todos piden upa alguna vez. 

Quizás a algunos les guste estar más tiempo que a otros, eso puede ser. Pero lo cierto es que la mayoría de las veces que las mamis dicen a mi bebé no le gustaba por eso no pude usar, pasó en realidad que la madre se frustró por algún motivo y no quiso volver a intentarlo o que se ponía muy nerviosa a la hora de anudarse el fular y eso le transmitía a su bebé, o lo cargaba en momentos poco indicados, como cuando tenía mucha hambre y entonces el niño lloraba mucho. La clave es no rendirse.



8. Yo no me voy a poder atar nunca eso, soy muy torpe.
No se dan idea la cantidad de mujeres que se
definen a sí mismas como “torpes”. Qué feo eso. 
Si te podés hacer el nudo del cordón del zapato o sabés hacer el nudo de una corbata, ¿por qué no te 
va a salir anudar un fular? Es fácil en realidad, porque solo es cuestión de práctica. Ayer justo escuché una frase que me encantó y que aplica muchísimo a esto: Difícil es solo algo que requiere un poco de práctica. Todas podemos portear, con 
un fular u otro portabebé que sea indicado a 
nuestras necesidades y las de nuestro bebé, todas podemos ponernos solas el portabebé, solo necesitamos práctica y ganas. 

9. Me encanta esta moda.



Esto lo suelen decir las personas en tono despectivo, como si las que decidimos portear fuéramos parte de algún colectivo de personas con alguna ideología llevada al fanatismo. Es muy sencillo responder a esta cuestión, la verdad. Esto no es una moda, ha existido desde siempre, de hecho el carrito es más moda que esto y salió mucho después a nivel histórico. Basta con mirar fotos de tribus y comunidades antiguas para saber que cada grupo tenía sus portabebés hechos de pieles, telas o fibras. 





10. Le estás malcriando a tu bebé. 
Esta es la típica, de hecho una vez me dijeron
que yo daba clases de como malcriar a los bebés. Esto solo me hace pensar en una cosa, qué desconectados estamos de las necesidades de nuestros pequeños, qué desconectados estamos del mundo de nuestro bebé. La frase que más me gusta dice: “el bebé no se acostumbra a los brazos, el
bebé los necesita”. ¿Por qué es tan difícil entender que nuestros bebés necesitan de nuestros brazos y abrazos? Es algo tan obvio, si no los necesitara nacería como otros mamíferos, podría pararse y 
salir caminando a los minutos que nace y a los 
pocos meses independizarse. Pero no nace así, la naturaleza lo hace dependiente de su madre o de un adulto, y esa dependencia no está mal ni es malintencionada, es natural. Atender correctamente sus necesidades lo convertirán en un niño, joven y adulto independiente, pretender que sea independiente cuando su naturaleza no le permite, solo hará de él o ella un ser inseguro, débil, temeroso e incapaz de enfrentarse al mundo.

Espero haberte dejado algunos tips para responder cuando las personas te digan cosas tan desagradables como estas, pero sobre todo espero que estas frases que vienen de personas que no saben, no influyan en tu decisión de seguir disfrutando del porteo.

Lic. Araceli Samudio
Asesora de Maternidad y Porteo

8/10/17

De una mamá de adolescentes a una mamá de bebés (Semana Internacional de la crianza en brazos)



Hoy termina la Semana Internacional de la Crianza en Brazos y me estaba planteando escribir algo en el blog, así que toda la semana estuve pensando qué podría decir acerca de la crianza en brazos.

Supongo que si estás aquí es probable que ya sepas todo lo beneficioso que es alzar upa a tu bebé, así que hoy no es mi intención contarte las innumerables ventajas de criar en brazos. También ya sabemos que nuestra sociedad nos dice que eso está mal, que criar en brazos es igual a malcriar, y la palabra malcriar nos asusta, ¿quién quiere tener un hijo malcriado? A nuestra sociedad le es más sencillo asumir que los bebés son pequeños adultos —como ese del dibujo animado que se pasó en el cine hace poco, que incluso tenía voz de adulto—, que lo son pequeños seres despiadados que se pasan sus horas imaginando como complicarle la vida a sus padres. A nuestra sociedad le resulta más fácil creer que los pequeños son unos tiranos que maquiavélicamente intentan arruinar nuestros días, nuestro descanso y nuestro sueño.

¿Te parece esto exagerado? Pues solo pensalo. ¿Cuántas veces has oído expresiones como: «La cuna parece que tiene clavos», «Es un vivo tu bebé, en brazos no más quiere estar», «Bajale porque después no va a querer bajarse nunca más», «Claro, tu bebé llora porque sabe que le vas a alzar pues, es un vivo»?

¿Qué quiere decir todo eso? ¿Qué quiere decir que tu bebé es un «vivo»? Según la concepción de nuestra gente, eso quiere decir que tu bebé está planificando chantajearte con su llanto para que lo alces. ¿No es esto una horrible concepción adultocéntrica? Es probable que un adulto piense así, pero ¿es tan difícil entender que si el bebé llora es solo porque es su única manera de comunicarse?, ¿que si está llorando es porque necesita algo?

«Pero ya le di su leche, ya le cambié, no sé qué más quiere». Dice la mamá desesperada y alguna persona por ahí sale con el famoso: «Y es un malcriado, quiere que le alces nomás».

Como si tuviera algo de malo. Sí, el bebé puede querer eso nomás; sí, puede querer upa, un beso o un abrazo. ¿Acaso vos, adulto, nunca querés un mimo? ¿Cómo te sentirías si tenés ganas de un abrazo y tu marido o esposa, novio o novia te lo niega porque piensa que lo estás queriendo chantajear para que nunca más deje de darte mimos o abrazos?

Y la pobre mamá se siente mal porque se encuentra en el medio, entre lo que la sociedad le dice que está mal —alzarle a su bebé cuando este llora— y lo que ella cree y necesita hacer —alzarle para calmarle.

Hoy le quiero hablar a las mamás no desde el punto de vista de la sociedad adultocéntrica, ni tampoco desde el punto de vista de lo beneficioso que es cargar a tu bebé todo lo que este necesite y durante el tiempo que lo necesite. Hoy les quiero hablar a las mamás desde el punto de vista de una mamá, que ya pasó por esto, que tiene dos hijos adolescentes y uno de cinco años que ya casi no pide upa.

Te voy a contar una cosa, a vos que tenés un bebé chiquito, te voy a contar algo que es muy lógico, pero que a veces no lo pensamos así (porque de algún modo parece más sencillo pensar que ellos chantajean para lograr su cometido). Te voy a contar una cosa: tu bebé va a crecer, y eso va a suceder muy rápido, más rápido de lo que pensás.

Hoy estaba en la misa y entró una chica con un bebé de un año, era rubio y con las piernitas gruesas, su cabellito era finito y al verle me llevó inmediatamente a un flashback, me acordé de mi hijo mayor, Ezequiel, que acaba de cumplir quince años.

Ese bebé le parecía mucho a él cuando tenía su edad, miré sus pasitos inseguros, lo vi alejarse de su mamá un par de metros para luego darse vuelta y mirarla para cerciorarse de que estaba allí, lo vi volver a ella y pedirle upa. Me acordé de mi Echi cuando tenía su edad, no se apartaba de mí ni un metro, controlaba que siempre estuviera a su lado, pedía upa y me regalaba un abrazo cada mañana cuando lo despertaba.

Hoy mi hijo es más alto que yo, ayer y anteayer me dormí a las tres y media de la mañana, no porque tenía que cambiar pañales o porque tenía que amamantar, dormí a esa hora porque él se fue a un quince  —porque tiene fiestas de quince a cada rato— y porque iba a venir con la mamá de un compañero, así que dependía de la hora en la que ellos volvían, y yo estaba despierta, esperándolo.

Él ya se maneja solo —porque no quiero criarlo en una burbuja—, va y viene a sus clases caminando o en colectivo, y yo estoy siempre con el Jesús en la boca, preocupada porque no le pase nada, porque no le asalten, porque llegue a salvo a cada destino, porque a pesar de saber lo difícil que está la calle en nuestros días considero que a los chicos es mejor darles herramientas que encerrarlos en una burbuja. Con él ahora ya no hablamos de dibujos animados como antes, ahora hablamos de lo que pasa en el cole, de las materias, los trabajos prácticos, de música, de basket, de los quinces y de las chicas, sí, también hablamos de las chicas. ¿Y sabés qué? Él ya nunca me pide upa.

Hace poco cuando cumplió los quince, viendo fotos de cuando era chiquito me recordé de muchas cosas, de cuánto sufrí con mi lactancia porque en esa época no había la información que hay ahora, de los primeros años en el colegio, de cada uno de sus logros y de todo lo que fuimos construyendo en estos años. Lo único que les puedo decir es que para mí todo eso sucedió hace tan poco, y parezco esas ancianitas diciendo: «Y parece que fue ayer», pero es que es así, el tiempo pasa demasiado rápido.

Estoy disfrutando de la adolescencia y los matices que le pinta a mi vida estrenarme como madre de adolescentes. Estoy disfrutando de conocer a mis hijos, de verlos forjar sus personalidades y de escucharlos hablar sobre sus vidas, es una etapa, que también pasará y como tal espero disfrutarla al máximo.

Por eso, a vos, mamá que tenés todavía un bebé chiquito, hoy te quiero decir que disfrutes de esa época, porque un día tu bebé va a tener quince años y te prometo que ya no te va a pedir upa. No importa cuántas veces lo hayas dejado en la cuna llorando para que no se «malcríe» pensando que era lo correcto. No importa si le alzaste mil veces a pesar de sentirte mal porque todos te decían que lo estabas malcriando. Sé que hoy te cuesta saber qué es lo correcto, alzarlo como dicen las personas que saben o dejarlo llorar como te dice tu entorno que es mejor, pero hagas lo que hagas, pase lo que pase, yo te prometo, que a los quince años no te va a pedir upa, así que aquello de que «nunca más se va a querer bajar», no es verdad.


Un día tu bebé va a seguir siendo bebé a tus ojos, pero va a ser un niño o una niña, un adolescente, o un joven, incluso un hombre o una mujer. Y ese día, que va a llegar muy pronto, ya no te va pedir upa. Entonces, sin entrar a detallar que alzarle upa a tu bebé tiene muchas más ventajas que desventajas, muchos más beneficios y que podés aprender leyendo cualquier artículo sobre porteo o crianza en brazos, yo lo que te quiero decir hoy es que este tiempo es limitado, que un día va a caducar, y que no te pases los días, los meses, sintiéndote mal por querer dar gusto a una sociedad que no piensa en sus niños, que no respeta los procesos, que busca más satisfacer la comodidad del adulto que procurar una sana emocionalidad del niño. No te preocupes porque sea un malcriado, porque lo que va a ser ese niño o niña al que alzaste cada vez que lo deseó es un biencriado, alguien sano, emocionalmente estable, seguro de sí mismo y feliz. Y también estoy segura, que vos te vas a sentir mejor.  

Araceli Samudio
Asesora de Porteo y Maternidad

20/9/17

Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2017


Cada año, durante la primera semana del mes de octubre, se celebra la Semana Internacional de la Crianza en Brazos. Este año, el lema es "Entrelazados" y el logo oficial es el que pongo a continuación.



"La inspiración para el título, viene de los textiles e hilados que se dan el proceso de elaboración de los diferentes cargadores que usamos. Todos estos hilos, una vez enlazados crean los materiales. Todos nosotros “porteadores”, nos unimos para crear una comunidad global en el acto de cargar a nuestros bebés en estos cargadores". (Fuente: Facebook de la Semana Internacional de la crianza en brazos)

Este año, no queremos dejar pasar esta semana, por lo cual tendremos muchas actividades, la principal será el Primer Flashmob de mamás con sus bebés, que se realizará el 1 de octubre a las 18:30 Horas en el Shopping del Sol, también se llevará a cabo en las ciudades de Hohenau y Ciudad del Este.

Para participar del mismo, solo tienes que hacer lo siguiente:

1. Inscribirte en: Enlace a inscripción
2. Practicar la coreografía que se encuentra en YouTube en el siguiente enlace:




3. Si es posible asistir al ensayo que se llevará a cabo el domingo 24 de setiembre a las 15:30 horas en la Academia Alma y Vida (Juli Correa casi Doctor Gatti - Barrio Mburucuyá). 
4. Tener muchas ganas de divertirte y pasar una tarde genial.

Esta actividad es gratuita, su único objetivo es generar consciencia sobre la importancia del contacto y los brazos en los bebés, además de formar parte como país del colectivo mundial que la celebra a lo grande.

La inscripción es meramente a modo de tener una idea de la cantidad de personas que participan. No importa la marca de tu portabebés, solo es necesario que sea "ergonómico", si no lo es o no tienes uno, avísanos con tiempo para poder prestarte uno.

¡Te esperamos!

19/4/17

Hablemos de Porteo


¿De qué hablamos cuando hablamos de porteo?
Normalmente pensamos que llevar al bebé en una mochila o «canguro» —como normalmente se le dice acá en Paraguay—, es una actividad que se limita solo al transporte momentáneo del bebé. Casi nunca es la primera opción de compra de una madre embarazada que una de las primeras cosas que adquiere es el «carrito», no nos imaginamos tener un bebé y no tener un carrito.
Pues bien, cuando hablamos de porteo estamos hablando de una forma de crianza, de una opción diferente en la cual llevamos a nuestro bebé con nosotros a todas partes y lo tenemos upa la mayor parte del tiempo o todo el tiempo que podamos.

¿Pero no le voy a malcriar así?
Lo primero que te van a decir cuando te vean así, con tu bebé a upa todo el tiempo, es que le vas a malcriar, que no va a querer bajarse y un montón de cosas más que tienen que ver con lo mismo, con que la sociedad ve mal el hecho de alzar mucho al bebé.
Primero hablemos de la palabra malcriar, según la RAE, el término se aplica a: «Niño maleducado, falto de educación y descortés». ¿Cómo podríamos aplicar este término a un bebé que todavía no puede ser descortés ni maleducado?
Es sencillo, somos mamíferos, humanos, necesitamos contacto. El bebé es un ser completamente dependiente de su cuidador porque así lo hizo la naturaleza, un bebé apartado de su madre y abandonado a su suerte no tiene probabilidades de sobrevivir porque necesita de un adulto que lo cuide, lo proteja y le satisfaga sus necesidades básicas. Si llora es porque es la única forma que tiene para comunicarse y decir que algo le está molestando. ¿Cómo podemos pensar que un bebé que llora cuando le bajamos a la cuna nos está manipulando? ¿No es más sencillo y lógico pensar que ese bebé no quiere estar en la cuna, porque allí hace frío y se siente solo porque no encuentra contención alguna y eso le da inseguridad? Y la respuesta es NO, no es más fácil pensar así porque vivimos en un mundo «adultocéntrico» y «egoísta», donde a todos nos es más sencillo amoldar todo a nuestra medida y a nuestras necesidades.
Así que la próxima vez que pienses —o te digan— que estás malcriando a tu bebé porque le estás cargando mucho, pensá en que en realidad lo estás criando bien, le estás dando eso que él o ella necesita, esa seguridad, ese contacto, esos abrazos y esos besos, que los bebés precisan al igual que el alimento para crecer sanamente.

¿Y cómo puedo comenzar a portear?
Comenzás a portear desde que estás embarazada y llevás a tu bebé dentro tuyo, porteás cuando lo cargás en tus brazos e incluso cuando lo llevas en dispositivos no ergonómicos. Pero, existen formas de hacerlo que hacen que la experiencia resulte mucho más confortable para ambos, y eso se logra utilizando correctamente los portabebés con diseño ergonómico.
¿Qué es ergonómico?
La palabra ergonomía viene dada por la capacidad de una máquina, mueble o utensilio, de adaptarse a las condiciones del usuario. Eso quiere decir que un portabebé que es ergonómico se adapta de manera correcta a las necesidades anatómicas y fisiológicas del cuerpo de un bebé —según su edad— y del cuerpo de quien lo lleva.
Lo que hay que tener en cuenta es que no todos los portabebés que dicen ser ergonómicos lo son en realidad, hay algunas adaptaciones que presentan cierto nivel de ergonomía pero que solo es válido para uno de los dos, o sea para el porteador, sin embargo no se preocupan de presentar un diseño ergonómico para el bebé. Y aquí tenemos un binomio, bebé y porteador, no puede haber uno sin el otro, por tanto, el portabebé debe ser ergonómico para ambos.

¿Y no es muy complicado usar un fular?
Nada que de verdad nos interesa nos resulta complicado, sobre todo si entendemos el beneficio que le brinda a nuestros bebés en todos los sentidos, y que son muchos. Es simplemente una cuestión de práctica y de animarse. Es importante que sepas que existen varios modelos, no solo el fular, y que para elegir el adecuado hay varios factores que debés tener en cuenta y para ello lo ideal es contactarse con una asesora de porteo que te pueda orientar en la elección y el uso correcto de tu portabebé.
Y aquí quiero hacer hincapié en la figura de la asesora de porteo. En nuestro país lastimosamente no estamos acostumbrados a valorar el estudio, la preparación y el trabajo de las personas, por ello hay tantas personas que sin ninguna preparación se lanzan a cualquier mercado. Hoy en día, hay muchas opciones de formación para quienes desean trabajar en maternidad, existe la figura de la asesora de lactancia, por ejemplo, que es alguien que se ha preparado para ello. Es importante que tengas en cuenta eso a la hora de elegir tu asesora, su formación, su experiencia en el tema. Videos en internet hay muchos, y artículos en blogs también, todos podemos buscarlos, copiarlos y pegarlos, todos podemos leerlos y decir que sabemos mucho, pero no todo lo que hay en internet es correcto, y una asesora es quien ha estudiado y se ha formado para poder ayudarte de manera personalizada teniendo en cuenta tu situación personal y la de tu bebé para saciar todas tus dudas.

¿Y cuánto tiempo puedo usar mi portabebés?
Eso dependerá del tipo, modelo y marca de tu portabebé, de su calidad y el material del cual esté hecho, entre otras cosas. Pero el porteo no tiene una edad específica. Esa es otra cosa que en nuestra cultura se ve de manera distorsionada, pensamos que nuestro bebé de un año y medio —que ya camina— no necesita más ser llevado en brazos, y vuelve a surgir la idea de que si alzo a un bebé grande, me está manipulando.
¿Te pusiste a pensar la diferencia existente entre el tamaño de los pies y piernas de un adulto y los de un pequeño de esa edad? ¿Cómo podemos pensar que no se cansará fácilmente o que no le dará sueño? Otra vez, sumergidos en una sociedad que solo piensa como adulto, nos olvidamos de las necesidades de los más pequeños.
El porteo puede ser realizado desde que el bebé nace —incluso con prematuros—, hasta que mamá y bebé se sientan cómodos —y eso puede ser cerca de los tres, de los cuatro o incluso de los cinco años—, siempre y cuando se use el dispositivo correcto. Esto lleva a la mayoría a pensar que un niño de tres años ya es pesadísimo para llevarlo upa. A eso yo solo tengo dos respuestas: ¿qué haces cuando tu niño de esa edad tiene sueño? Probablemente le alzás igual, en brazos, y ahí sí que se siente el peso. Y la segunda, si tenés un portabebé ergonómico adecuado para esa edad, probablemente verás que te resulta mucho más cómodo.
Aprovechemos a alzar a nuestros hijos hasta que podamos, un día simplemente dejarán de pedir upa, un día simplemente crecerán, y en algún momento serán más altos que vos y recordarás esta etapa con melancolía. ¿Por qué no vivirla al máximo y sin culpas que nos pone la sociedad?

Pero, ¿y si a mi bebé no le gusta?
Es una pregunta que suele ser común entre las mamis, además algunas dicen que ya lo probaron y a sus bebés no les gustó. Yo en mi experiencia, solo puedo responder de esta manera, ¿a qué bebé no le gusta estar upa y en contacto con mamá? Si el bebé llora es probable que podamos mejorar algo en nuestra forma de alzarlo, quizás es que nosotras nos ponemos muy nerviosas y se lo trasmitimos, quizás es que está sucio o tiene hambre, o incluso sueño. ¿Qué tal si seguimos intentando? Mi consejo es: no te rindas, probá de nuevo, varias veces, buscale la vuelta. A veces —muchas, muchas veces—, es la mami quien se rinde muy pronto. Cada bebé es distinto y la idea es solo hallar la manera correcta y sin perder la paciencia, siempre podés recurrir a una asesora.

¿Y la posición? ¿No está más cómodo acostado en el carrito?
La posición es lo más importante, no se trata de tener un portabebé ergonómico solamente, si lo usamos mal, la ergonomía no sirve de nada. De nuevo aquí estamos acostumbrados a ver bebés en esos canguros donde va colgando con las piernas estiradas, de nuevo pensamos que el bebé debe estar en una posición parada como un adulto cuando que los huesos de su espalda aún no están diseñados para eso. La posición correcta es con la espalda en C, las piernas en M (con las rodillas más arriba que la colita), la cadera hacia el porteador y sin forzarlo. Es importante —de nuevo— contar con una asesora cualificada para que te explique el porqué de esta posición y te ayude a lograrla.
Y sobre la segunda pregunta, el bebé estaba en tu panza, apretadito en posición fetal, en un ambiente calentito, cerca de vos sintiendo tus latidos. ¿Por qué estar en una cuna donde le sobra un montón de espacio, no escucha tu corazón ni siente tu calor sería más cómodo? Capaz para un adulto la cama sea más cómoda, pero para un bebé, ¿realmente lo es?

¿Y si es tan bueno por qué la gente sigue prefiriendo un carrito?
Por miles de motivos, principalmente porque nos dejamos llevar por lo que la sociedad nos dice que es correcto, guardamos prejuicios como que liarnos un fular nos hace parecer a una mujer indígena, como si eso fuera algo despectivo y no admirable. Porque vivimos en un mundo adultocéntrico en el cual pensamos en nuestros bebés y niños como adultos en miniatura y por eso los vestimos como tales, por eso le exigimos cosas que no están acorde a su edad, por eso los forzamos a situaciones para las cuales no están preparados. Por ignorancia, por desconocimiento, por miedo, o quizá porque no podemos despegarnos de esa compañera tan desagradable que suele perseguirnos a las madres y que conocemos como «culpa». Por mil y un motivos que lo único que hacen es separarnos de nuestro instinto y de nuestras ganas, porque, ¿qué madre no quiere abrazar a su bebé, besarlo, alzarlo, olerlo?, pero, ¿a qué madre no le han dicho que así lo malcría o mal acostumbra?

Escuchemos más nuestro corazón, nuestro instinto, nuestra sabiduría interior. Dejemos de lado al miedo y la culpa que solo nos limitan y profundicemos en nuestra maternidad viviéndola al máximo. Empoderémonos con información, no solo para discutir a quienes no saben y nos critican, sino para acallarnos a nosotras mismas cuando nos dejamos llevar por la voz de esa sociedad tan desapegada y adultocéntrica.

Araceli Samudio
Asesora de Porteo