19/4/17

Hablemos de Porteo


¿De qué hablamos cuando hablamos de porteo?
Normalmente pensamos que llevar al bebé en una mochila o «canguro» —como normalmente se le dice acá en Paraguay—, es una actividad que se limita solo al transporte momentáneo del bebé. Casi nunca es la primera opción de compra de una madre embarazada que una de las primeras cosas que adquiere es el «carrito», no nos imaginamos tener un bebé y no tener un carrito.
Pues bien, cuando hablamos de porteo estamos hablando de una forma de crianza, de una opción diferente en la cual llevamos a nuestro bebé con nosotros a todas partes y lo tenemos upa la mayor parte del tiempo o todo el tiempo que podamos.

¿Pero no le voy a malcriar así?
Lo primero que te van a decir cuando te vean así, con tu bebé a upa todo el tiempo, es que le vas a malcriar, que no va a querer bajarse y un montón de cosas más que tienen que ver con lo mismo, con que la sociedad ve mal el hecho de alzar mucho al bebé.
Primero hablemos de la palabra malcriar, según la RAE, el término se aplica a: «Niño maleducado, falto de educación y descortés». ¿Cómo podríamos aplicar este término a un bebé que todavía no puede ser descortés ni maleducado?
Es sencillo, somos mamíferos, humanos, necesitamos contacto. El bebé es un ser completamente dependiente de su cuidador porque así lo hizo la naturaleza, un bebé apartado de su madre y abandonado a su suerte no tiene probabilidades de sobrevivir porque necesita de un adulto que lo cuide, lo proteja y le satisfaga sus necesidades básicas. Si llora es porque es la única forma que tiene para comunicarse y decir que algo le está molestando. ¿Cómo podemos pensar que un bebé que llora cuando le bajamos a la cuna nos está manipulando? ¿No es más sencillo y lógico pensar que ese bebé no quiere estar en la cuna, porque allí hace frío y se siente solo porque no encuentra contención alguna y eso le da inseguridad? Y la respuesta es NO, no es más fácil pensar así porque vivimos en un mundo «adultocéntrico» y «egoísta», donde a todos nos es más sencillo amoldar todo a nuestra medida y a nuestras necesidades.
Así que la próxima vez que pienses —o te digan— que estás malcriando a tu bebé porque le estás cargando mucho, pensá en que en realidad lo estás criando bien, le estás dando eso que él o ella necesita, esa seguridad, ese contacto, esos abrazos y esos besos, que los bebés precisan al igual que el alimento para crecer sanamente.

¿Y cómo puedo comenzar a portear?
Comenzás a portear desde que estás embarazada y llevás a tu bebé dentro tuyo, porteás cuando lo cargás en tus brazos e incluso cuando lo llevas en dispositivos no ergonómicos. Pero, existen formas de hacerlo que hacen que la experiencia resulte mucho más confortable para ambos, y eso se logra utilizando correctamente los portabebés con diseño ergonómico.
¿Qué es ergonómico?
La palabra ergonomía viene dada por la capacidad de una máquina, mueble o utensilio, de adaptarse a las condiciones del usuario. Eso quiere decir que un portabebé que es ergonómico se adapta de manera correcta a las necesidades anatómicas y fisiológicas del cuerpo de un bebé —según su edad— y del cuerpo de quien lo lleva.
Lo que hay que tener en cuenta es que no todos los portabebés que dicen ser ergonómicos lo son en realidad, hay algunas adaptaciones que presentan cierto nivel de ergonomía pero que solo es válido para uno de los dos, o sea para el porteador, sin embargo no se preocupan de presentar un diseño ergonómico para el bebé. Y aquí tenemos un binomio, bebé y porteador, no puede haber uno sin el otro, por tanto, el portabebé debe ser ergonómico para ambos.

¿Y no es muy complicado usar un fular?
Nada que de verdad nos interesa nos resulta complicado, sobre todo si entendemos el beneficio que le brinda a nuestros bebés en todos los sentidos, y que son muchos. Es simplemente una cuestión de práctica y de animarse. Es importante que sepas que existen varios modelos, no solo el fular, y que para elegir el adecuado hay varios factores que debés tener en cuenta y para ello lo ideal es contactarse con una asesora de porteo que te pueda orientar en la elección y el uso correcto de tu portabebé.
Y aquí quiero hacer hincapié en la figura de la asesora de porteo. En nuestro país lastimosamente no estamos acostumbrados a valorar el estudio, la preparación y el trabajo de las personas, por ello hay tantas personas que sin ninguna preparación se lanzan a cualquier mercado. Hoy en día, hay muchas opciones de formación para quienes desean trabajar en maternidad, existe la figura de la asesora de lactancia, por ejemplo, que es alguien que se ha preparado para ello. Es importante que tengas en cuenta eso a la hora de elegir tu asesora, su formación, su experiencia en el tema. Videos en internet hay muchos, y artículos en blogs también, todos podemos buscarlos, copiarlos y pegarlos, todos podemos leerlos y decir que sabemos mucho, pero no todo lo que hay en internet es correcto, y una asesora es quien ha estudiado y se ha formado para poder ayudarte de manera personalizada teniendo en cuenta tu situación personal y la de tu bebé para saciar todas tus dudas.

¿Y cuánto tiempo puedo usar mi portabebés?
Eso dependerá del tipo, modelo y marca de tu portabebé, de su calidad y el material del cual esté hecho, entre otras cosas. Pero el porteo no tiene una edad específica. Esa es otra cosa que en nuestra cultura se ve de manera distorsionada, pensamos que nuestro bebé de un año y medio —que ya camina— no necesita más ser llevado en brazos, y vuelve a surgir la idea de que si alzo a un bebé grande, me está manipulando.
¿Te pusiste a pensar la diferencia existente entre el tamaño de los pies y piernas de un adulto y los de un pequeño de esa edad? ¿Cómo podemos pensar que no se cansará fácilmente o que no le dará sueño? Otra vez, sumergidos en una sociedad que solo piensa como adulto, nos olvidamos de las necesidades de los más pequeños.
El porteo puede ser realizado desde que el bebé nace —incluso con prematuros—, hasta que mamá y bebé se sientan cómodos —y eso puede ser cerca de los tres, de los cuatro o incluso de los cinco años—, siempre y cuando se use el dispositivo correcto. Esto lleva a la mayoría a pensar que un niño de tres años ya es pesadísimo para llevarlo upa. A eso yo solo tengo dos respuestas: ¿qué haces cuando tu niño de esa edad tiene sueño? Probablemente le alzás igual, en brazos, y ahí sí que se siente el peso. Y la segunda, si tenés un portabebé ergonómico adecuado para esa edad, probablemente verás que te resulta mucho más cómodo.
Aprovechemos a alzar a nuestros hijos hasta que podamos, un día simplemente dejarán de pedir upa, un día simplemente crecerán, y en algún momento serán más altos que vos y recordarás esta etapa con melancolía. ¿Por qué no vivirla al máximo y sin culpas que nos pone la sociedad?

Pero, ¿y si a mi bebé no le gusta?
Es una pregunta que suele ser común entre las mamis, además algunas dicen que ya lo probaron y a sus bebés no les gustó. Yo en mi experiencia, solo puedo responder de esta manera, ¿a qué bebé no le gusta estar upa y en contacto con mamá? Si el bebé llora es probable que podamos mejorar algo en nuestra forma de alzarlo, quizás es que nosotras nos ponemos muy nerviosas y se lo trasmitimos, quizás es que está sucio o tiene hambre, o incluso sueño. ¿Qué tal si seguimos intentando? Mi consejo es: no te rindas, probá de nuevo, varias veces, buscale la vuelta. A veces —muchas, muchas veces—, es la mami quien se rinde muy pronto. Cada bebé es distinto y la idea es solo hallar la manera correcta y sin perder la paciencia, siempre podés recurrir a una asesora.

¿Y la posición? ¿No está más cómodo acostado en el carrito?
La posición es lo más importante, no se trata de tener un portabebé ergonómico solamente, si lo usamos mal, la ergonomía no sirve de nada. De nuevo aquí estamos acostumbrados a ver bebés en esos canguros donde va colgando con las piernas estiradas, de nuevo pensamos que el bebé debe estar en una posición parada como un adulto cuando que los huesos de su espalda aún no están diseñados para eso. La posición correcta es con la espalda en C, las piernas en M (con las rodillas más arriba que la colita), la cadera hacia el porteador y sin forzarlo. Es importante —de nuevo— contar con una asesora cualificada para que te explique el porqué de esta posición y te ayude a lograrla.
Y sobre la segunda pregunta, el bebé estaba en tu panza, apretadito en posición fetal, en un ambiente calentito, cerca de vos sintiendo tus latidos. ¿Por qué estar en una cuna donde le sobra un montón de espacio, no escucha tu corazón ni siente tu calor sería más cómodo? Capaz para un adulto la cama sea más cómoda, pero para un bebé, ¿realmente lo es?

¿Y si es tan bueno por qué la gente sigue prefiriendo un carrito?
Por miles de motivos, principalmente porque nos dejamos llevar por lo que la sociedad nos dice que es correcto, guardamos prejuicios como que liarnos un fular nos hace parecer a una mujer indígena, como si eso fuera algo despectivo y no admirable. Porque vivimos en un mundo adultocéntrico en el cual pensamos en nuestros bebés y niños como adultos en miniatura y por eso los vestimos como tales, por eso le exigimos cosas que no están acorde a su edad, por eso los forzamos a situaciones para las cuales no están preparados. Por ignorancia, por desconocimiento, por miedo, o quizá porque no podemos despegarnos de esa compañera tan desagradable que suele perseguirnos a las madres y que conocemos como «culpa». Por mil y un motivos que lo único que hacen es separarnos de nuestro instinto y de nuestras ganas, porque, ¿qué madre no quiere abrazar a su bebé, besarlo, alzarlo, olerlo?, pero, ¿a qué madre no le han dicho que así lo malcría o mal acostumbra?

Escuchemos más nuestro corazón, nuestro instinto, nuestra sabiduría interior. Dejemos de lado al miedo y la culpa que solo nos limitan y profundicemos en nuestra maternidad viviéndola al máximo. Empoderémonos con información, no solo para discutir a quienes no saben y nos critican, sino para acallarnos a nosotras mismas cuando nos dejamos llevar por la voz de esa sociedad tan desapegada y adultocéntrica.

Araceli Samudio
Asesora de Porteo

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