14/3/18

¿Cómo responder a las personas que cuando te ven portear te salen con sus mitos?


¿Cómo responder a las personas que 
cuando te ven portear te salen con sus mitos?


A lo largo de estos más de cinco años que llevo desde que iniciamos el porteo en Paraguay, y teniendo en cuenta que mi emprendimiento nació a raíz de que yo misma he comenzado a portear, han sido años y años de escuchar lo que la gente que no sabe, —y que en muchos casos ni siquiera desea aprender—, dice, comenta u opina al vernos pasar con nuestro bebé tan feliz en su fular u otro portabebé ergonómico.

Por eso, hoy se me ha ocurrido darte algunas respuestas que puedes usar en los casos en los que necesites dar una, porque la verdad es que a mi punto de vista muchas veces es mejor dejarlo pasar, pero si se trata de personas cercanas que pueden influirte, es mejor que vos misma conozcas las respuestas para que no dejes de portear por la opinión de terceros que hablan desde la ignorancia.
Acá vamos:

1. Parecés una india. Esa es una de las cosas más comunes que suelo escuchar, admito
que a veces es un comentario sin malas intenciones, pero en otras ocasiones, viene cargado de un tinte despreciativo que la verdad entristece. Me ha tocado escuchar a un padre decirle a su esposa que ahora ya podía
ir a pararse en la esquina del semáforo, como si fuera un chiste que causara gracia.
Las mujeres indígenas, no solo son parte de nuestra cultura y de nuestras raíces, sino que además son mujeres, como vos y como yo, que están maternando, que están criando de la mejor manera que pueden y que 
saben. Ellas no se separan de sus crías, no los dejan solos en una cuna fría ni los escolarizan, quizá porque no pueden, pero quizá también porque en su naturaleza el niño debe estar prendido a su pecho, por eso las vemos en las esquinas con remeras rotas o toallas cruzadas al hombro en una especie de bandolera improvisada que les ayuda a llevarlos siempre cerca. No sé por qué tendríamos que avergonzarnos, por qué usar un portabebé tendría que ser denigrante, por qué la comparación con estas mujeres lleva implícita un desprecio. Deberíamos sentirnos orgullosas de llevar a nuestras crías con nosotras a todas partes, de darle el contacto y el kunu´u que necesitan, de criarlos entre leche y mimos. Deberíamos sentir más empatía con estas mujeres que al final son igual que nosotras, madres. 

2. Nunca va a caminar si no le bajás de allí. 
Esto a mí me da mucha risa, me imagino a mi hijo de quince años pidiéndome upa y me río mucho. La respuesta a esto es sencilla. ¿Alguna vez viste a un adolescente que quiera seguir subiéndose upa? La respuesta va a ser NO… porque cada cosa tiene su edad y su momento. ¿Por qué nos apuramos tanto en que nuestros hijos crezcan? Queremos que se siente pronto, que camine ya, que corra, que se vaya a la escuela, que no nos pida más upa… Y no nos damos cuenta lo rápido que pasa todo y que un día de verdad ya no va a querer que le alcemos y ese día probablemente vamos a mirar con nostalgia el pasado. ¿Por qué simplemente no disfrutamos el corto tiempo que podemos cargarlo y aprovechamos al máximo esa etapa? 


3. Se le van a arquear las piernas. Dios mío, pobre, qué incómodo, le ha de doler sus piernitas. ¡No le abras así las piernas a tu nena! 
Estas son en realidad varias afirmaciones que hacen las personas con
respecto a la posición ergonómica. Estamos tan acostumbrados a la posición que lleva el bebé en lo que llamamos “canguros” (que son las colgonas o los portabebés convencionales), que naturalizamos esa posición y pensamos que no le cansa, pero creemos que si le ponemos en la posición correcta le estamos haciendo daño. Aquí hay mucha parte técnica que explicar, como que la espalda del bebé tarda aproximadamente un año en poder colocarse en la posición erguida y por ende debemos mantenerla en su curvatura natural a medida que nuestro bebé se va desarrollando, como que el fémur del bebé adopta una posición de descanso cuando lo colocamos en lo que conocemos como posición ranita o M, etcétera, etcétera. Pero no voy a detenerme aquí porque sería demasiado extenso y lo hablamos siempre en las charlas de porteo. Para que esa persona que te dice eso entienda mejor, preguntale qué es más cómodo para dormir: acostarse en una hamaca paraguaya o sentarse tipo caballito en una hamaca de la plaza. ¿En cuál aguantaría más? ¿En cuál dolería menos la espalda o incluso la entrepierna?

4. Pobrecito, no puede respirar ahí, está todo apretado, ¿por qué no le ponés en la cuna? Ahí seguro va a estar más cómodo. 
Esto es algo súper sencillo de entender si dejamos de pensar como adulto para centrarnos en las necesidades de un bebé, sobre todo uno recién nacido. Lo que pasa es que uno de los mayores problemas es que creemos que ellos piensan o tienen nuestras mismas necesidades. Es obvio que para vos o para mí, quedarse en una posición fetal y apretadita a otra persona probablemente resulte incómodo y prefieras un colchón enorme donde extenderte bien, pero tu bebé hace poco estaba en tu panza, en un entorno controlado, apretadito o apretadita, sintiendo tu corazón y tus sonidos. Lo más lógico es que al salir de allí intentemos mantener lo más posible esa experiencia, para que sea placentero, agradable y saludable para nuestro bebé, para que lo envolvamos en el contacto que es lo que más necesita en ese momento. 

5. El famoso, parece que su cuna tiene agujas. Ese no puede faltar. Es un vivo, te manipula para que lo alces cada vez que lo bajás. Solo tengo que decirles que el bebé no tiene aún el desarrollo mental necesario para
premeditar que necesitaría para organizar un complot contra vos. Si llora no es porque es vivo (en el sentido que se le da a la palabra cuando se la pone en esta frase), no es porque te quiere manipular ni porque te vio descansando y pensó: “ahora mismo voy a molestar a mamá que se sentó a ver una película”. Si llora es porque necesita algo, es su única manera de comunicarse, llorar es su manera de sobrevivir, es su forma de decir aquí estoy, háganme caso, tengo hambre, quiero upa, necesito un mimo, cámbienme el pañal o me duele algo. Es así de sencillo. Si tu bebé llora no es porque se hace el vivo, sino porque está vivo y busca mantenerse así.

6. Ya es muy grande para seguir pidiendo upa. Eso suelen decir a las mamis
que tienen bebés de más de once o doce meses que aún van upa, y ni que decir si alzamos a un niño de dos o tres años. La gente parece pensar que porque ya sabe dar un par de pasos sin caerse el niño está listo para anotarse en una maratón. Otra vez estamos pensando como adultos, poniendo en nuestros pequeños nuestras necesidades y nuestras creencias. Un niño es pequeño, sus pies y sus piernas son pequeñas, se cansa fácilmente, o le da sueño, o simplemente quiere mimarse. No hay edades para portear, no hay un “hasta tal edad y después le hace mal”, es una decisión tuya y de tu hijo, hasta que ambos quieran y en los momentos que deseen. Por supuesto a medida que el bebé adquiera movilidad propia sus ratos de porteo irán disminuyendo gradualmente, pero eso no quiere decir que tengan que acabar el día que se larga a caminar solo. Recuerda, esto acaba cuando ustedes dos lo deciden. No olvides, un día tu niño ya no querrá que lo cargues en brazos.

7. Mi bebé es muy inquieto, no le va a gustar. 



Esto suelo ver en algunas madres que ven a alguien usar un fular y no se animan a intentar. Es cierto que cada bebé es un mundo, que cada uno tiene su temperamento y su personalidad, pero a todos los bebés le gustan los brazos, todos piden upa alguna vez. 

Quizás a algunos les guste estar más tiempo que a otros, eso puede ser. Pero lo cierto es que la mayoría de las veces que las mamis dicen a mi bebé no le gustaba por eso no pude usar, pasó en realidad que la madre se frustró por algún motivo y no quiso volver a intentarlo o que se ponía muy nerviosa a la hora de anudarse el fular y eso le transmitía a su bebé, o lo cargaba en momentos poco indicados, como cuando tenía mucha hambre y entonces el niño lloraba mucho. La clave es no rendirse.



8. Yo no me voy a poder atar nunca eso, soy muy torpe.
No se dan idea la cantidad de mujeres que se
definen a sí mismas como “torpes”. Qué feo eso. 
Si te podés hacer el nudo del cordón del zapato o sabés hacer el nudo de una corbata, ¿por qué no te 
va a salir anudar un fular? Es fácil en realidad, porque solo es cuestión de práctica. Ayer justo escuché una frase que me encantó y que aplica muchísimo a esto: Difícil es solo algo que requiere un poco de práctica. Todas podemos portear, con 
un fular u otro portabebé que sea indicado a 
nuestras necesidades y las de nuestro bebé, todas podemos ponernos solas el portabebé, solo necesitamos práctica y ganas. 

9. Me encanta esta moda.



Esto lo suelen decir las personas en tono despectivo, como si las que decidimos portear fuéramos parte de algún colectivo de personas con alguna ideología llevada al fanatismo. Es muy sencillo responder a esta cuestión, la verdad. Esto no es una moda, ha existido desde siempre, de hecho el carrito es más moda que esto y salió mucho después a nivel histórico. Basta con mirar fotos de tribus y comunidades antiguas para saber que cada grupo tenía sus portabebés hechos de pieles, telas o fibras. 





10. Le estás malcriando a tu bebé. 
Esta es la típica, de hecho una vez me dijeron
que yo daba clases de como malcriar a los bebés. Esto solo me hace pensar en una cosa, qué desconectados estamos de las necesidades de nuestros pequeños, qué desconectados estamos del mundo de nuestro bebé. La frase que más me gusta dice: “el bebé no se acostumbra a los brazos, el
bebé los necesita”. ¿Por qué es tan difícil entender que nuestros bebés necesitan de nuestros brazos y abrazos? Es algo tan obvio, si no los necesitara nacería como otros mamíferos, podría pararse y 
salir caminando a los minutos que nace y a los 
pocos meses independizarse. Pero no nace así, la naturaleza lo hace dependiente de su madre o de un adulto, y esa dependencia no está mal ni es malintencionada, es natural. Atender correctamente sus necesidades lo convertirán en un niño, joven y adulto independiente, pretender que sea independiente cuando su naturaleza no le permite, solo hará de él o ella un ser inseguro, débil, temeroso e incapaz de enfrentarse al mundo.

Espero haberte dejado algunos tips para responder cuando las personas te digan cosas tan desagradables como estas, pero sobre todo espero que estas frases que vienen de personas que no saben, no influyan en tu decisión de seguir disfrutando del porteo.

Lic. Araceli Samudio
Asesora de Maternidad y Porteo

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