22/5/19

¿Puedo llevar a mi bebé mirando al frente?


Llevo días, o quizá meses, queriendo escribir sobre este tema tan controversial. Hoy me he animado a hacerlo, así que espero que esta información te sea de utilidad y que te ayude a tomar una decisión acerca de este punto tan controversial.

Antes de que comencemos, quiero aclarar que esta opinión es personal y está basada en mi experiencia como madre y asesora de porteo. Pueden existir otras asesoras que piensen u opinen distinto. No obstante, este pequeño resumen que les ofreceré a continuación es el resultado de mi trabajo y de mi preparación en el rubro.

Una de las preguntas más frecuentes que suelen hacerme los padres a la hora de elegir un portabebés es cuál de ellos puede ser usado con el bebé mirando al frente.

Por alguna extraña razón, los padres quieren llevar a sus bebés mirando al frente, y no solo en portabebés, ya que es muy común ver a padres y madres que llevan a sus bebés en brazos, en la posición que se conoce como «de cara al mundo». Algunos de los motivos por los cuales los padres desean que sus hijos vayan mirando al mundo son los siguientes:
  • Su bebé «se aburre» cuando lo llevan mirando al porteador (o sea de cara a la persona que lo lleva upa).
  • Su bebé es muy inquieto y le gusta mirar todo.



Voy a tratar de englobar la información para que esto no resulte tedioso y extremadamente largo, por lo que básicamente, a la hora de tomar una posición con respecto al porteo de cara al mundo, tenemos que tener en cuenta dos factores: 
  1. El desarrollo emocional del bebé y sus necesidades de acuerdo a su edad.
  2. La ergonomía y el desarrollo fisiológico y anatómico del bebé y del adulto.

Con respecto al primer punto, la realidad es que el bebé en principio «no necesita ir mirando al mundo». ¿Por qué? Pues porque si hablamos de un bebé recién nacido o de pocos meses, el bebé lo único que necesita es el contacto con el adulto responsable y su entorno familiar. Eso es más que suficiente para su desarrollo correcto.

Actriz Ali Larter, debe sostener la cabeza
de su bebé que se ha quedado dormido en
esta incómoda posición
.
Hoy en día, el marketing y las necesidades de la sociedad (no así del bebé), nos han metido en la cabeza que debemos llevar al bebé lo antes posible a clases de estimulación temprana o a natación, o a la guardería «para que socialice», o a montón de actividades que cada vez aumentan más. Lo cierto es que un bebé recién nacido o de pocos meses, salvo casos especiales y derivados por un médico, no necesita ni estimulación temprana, ni socializar, ni ser expuesto a cosas que aún no tiene el desarrollo para procesar.

No voy a entrar en detalles sobre este tema, pero lo único que un bebé pequeño necesita, lo consigue si su entorno familiar cercano, o sea mamá, papá, hermanitos, abuelos y demás, le brindan todo el cariño, brazos y abrazos necesarios, le hablan, le cantan, le sonríen, le miman y le brindan satisfacción a sus necesidades básicas.

Por tanto, yendo al punto que nos compete, el bebé NO necesita ir de cara al mundo. De esta manera le estamos brindando un estímulo superior al que el bebé es capaz de procesar.

Imaginate paseando con un bebé de tres meses por un centro comercial y llevándolo de cara al mundo. Está expuesto a un montón de luces, sonidos, personas que se cruzan y el bebé no puede guarecerse, no puede recostarse por tu pecho y dormir si tiene sueño, no puede relajarse. Por tanto, está siendo sometido a un estímulo que lo acelera. Es por eso que muchos bebés comienzan a mover piernitas y brazos y, la mamá o el papá, erróneamente, entienden que a su bebé «demasiado le gusta» ir de esa forma.

Este sobre estímulo excita al bebé, por lo que cuando llegues a casa y lo bajes, pretendiendo dormir o relajarlo, te encontrarás con un bebé demasiado activo o inquieto al que le cuesta conciliar el sueño o relajarse.

Otro bebé dormido en una incómoda posición.
Vías respiratorias comprometidas por la
curvatura del cuello. Foto del actor David Charvet.
A medida que pase el tiempo y que lo acostumbres a esta posición, el sobre estímulo funcionará de la misma manera que funcionan las pantallas del celular o del televisor, creará una adicción en el pequeño, que ya no querrá ser llevado mirando al porteador. Y allí es donde comienzan las frases: «a mí bebé no le gusta o a mi bebé le aburre». Lo cierto es que el adulto es quien lo ha mal acostumbrado a ir en una posición que no era demasiado saludable para el bebé y su desarrollo.

Es el bebé, quien a medida que va creciendo, solicitará de manera natural, nuevos estímulos y nuevos contactos con su entorno. Pero si lo hemos porteado siempre de cara al adulto, no habrá inconvenientes, él o ella será capaz de girar la cabeza y más adelante el torso, para voltearse a mirar o a alcanzar algún objeto que desee. También existen otras opciones como el porteo a la cadera o a la espalda para facilitarle la visión de su entorno a los bebés más grandes que ya se interesan por ello, pero sin quitarle la posibilidad de recostarse o guarecerse en su porteador cuando el mismo bebé se sienta agotado o con ganas de dormir.

Además, tenemos que tener clara la idea de que un bebé de menos de nueve meses no tiene aún consciencia de sí mismo. Cree o siente que es un todo con su madre, o sea, de que él o ella es parte del cuerpo materno. Entonces, podemos imaginar la sensación de ansiedad que puede producirle el hecho de ser llevado mirando a un mundo que le ofrece un montón de nuevos estímulos, pero desde el cual no puede ver ni sentir ni oler a su madre, y mucho menos resguardarse en su pecho y dormir cuando así lo desee.

Es importante entonces, que podamos ponernos en el lugar de los más pequeños y no «adultizar» sus reacciones. El bebé entonces no se aburre, es el adulto el que piensa que él en esa situación se aburriría y atribuye al bebé aquellos pensamientos o sentimientos.

El esposo de Alanis Morriset aquí nos
deja clarísimo como podemos tener un
portabebé ergo y aún así usarlo mal. 
El segundo punto tiene que ver con la ergonomía. Y para ello voy a basarme en una charla que tuve el honor de escuchar en el Simposio Brasilero de Babywearing, en el cual Marcela Goncalves, especialista en ergonomía, nos dio algunos tips a tener en cuenta.

El bebé nace con hipotonía en la zona de la espalda e hipertonía en la zona del frente del cuerpo, no solo por la posición fetal que lleva en la panza (encorvando la espalda y juntando las rodillas al pecho), sino que también por el estado de desarrollo de la columna vertebral, que aún está en desarrollo.

Por tanto, no es hasta que el bebé desarrolle la marcha por sí solo (cerca del año y medio o dos), que el tono de la cadena anterior y posterior se estabilizan.
Si el bebé tiene un estímulo visual mayor al que requiere antes de los tres meses, desarrollará un desenvolvimiento prematuro que puede acelerar el desarrollo de la curvatura cervical cuando el bebé aún no está listo para ello.

Es bien sabido que el cuerpo se relaja en un colchón duro y se tensiona cuando el colchón es demasiado blando. Entonces, si ponemos al bebé de cara al mundo, la parte del frente del portabebés no ofrece resistencia y actúa como el colchón blando, no ofreciendo el apoyo que el cuerpo del bebé necesita para su hipertonía frontal. Entonces, buscará compensar esa inestabilidad con la espalda que está en contacto con el abdomen del adulto y que actuará como colchón duro, forzando la columna del bebé y también sus caderas, al no permitirle encontrar un apoyo correcto para sus huesos y ligamentos.

Otro punto es el centro de gravedad. Al cargarlo mirando al adulto, el centro de gravedad del bebé, queda más cercano al centro de gravedad del adulto, lo que hace que la columna del adulto no se salga de su centro. Además, para el bebé, incluso si es grande y ya desarrolló su columna, la postura con la espalda redondeada, dejará los espacios intervertebrales necesarios para que el porteo resulte más cómodo y de bajo impacto para ambos.

Sin embargo, cuando porteamos de cara al mundo, el centro de gravedad del bebé quedará más cerca de su columna, lo que le genera un estrés en los huesos que aún se encuentran en hipotonía y en pleno desarrollo.

Acá podemos observar como un bebé grande puede
tranquilamente interactuar con su entorno e ir cómodo
siempre de cara al adulto.
Con respecto a la postura del adulto cuando lleva a un bebé mirando al frente, podemos hacer un ejercicio. Prueba a cargar una bolsa o mochila de seis o más kilos en tus brazos. Llévala primero pegada a tu pecho y camina un trecho, luego camina el mismo trecho con la bolsa alejada de tu cuerpo. ¿Cuál creés que será más cómodo para vos? Cuanto más acercamos los objetos pesados a nuestro cuerpo, más fácil es cargarlos y menos se siente el peso. Por tanto, cuando llevamos un portabebé colgona, que hace que el bebé vaya colgando alejado de nuestro centro de gravedad, o cuando lo llevamos mirando al frente, el peso se sentirá mucho más y la columna del adulto necesitará buscar un punto de equilibrio para soportarlo.

Por ende, siempre la postura de uno, influirá en la postura del otro en esta diada de porteo.

Por todos estos motivos, mi postura es negativa con respecto a portear de cara al mundo. Si me preguntás si podés hacerlo, mi respuesta es: de poder sí podés, yo no soy quién para decirte qué podés o no podés hacer con tu hijo o con tu cuerpo, pero si me preguntás qué recomiendo, mi respuesta será siempre: que recomiendo llevar al bebé mirando al adulto.

¿Pero por qué hay marcas que sí permiten entonces que lleves al bebé mirando al mundo? ¿Y encima son marcas que dicen ser ergonómicas?

Bueno, ese es otro punto. En principio, he descubierto que no todos los que dicen ser ergonómicos lo son, así que el simple hecho de que en la caja diga que el portabebé es ergonómico no determina que aquello sea realmente cierto, porque para ser ergonómico no solo debe serlo para el adulto (como es el caso de algunos portabebés que tienen cinturón pero siguen siendo colgonas), sino que debe permitir la postura ergonómica de ambos, adulto y niño.

Por otro lado, que un portabebé sea ergonómico no determina que si lo usamos mal no pierda sus cualidades. Es como tener la silla de coche más segura del mundo y usarla sin ajustar el cinturón de seguridad. Para que los productos cumplan sus funciones correctamente, debemos aprender a usarlos adecuadamente.

Y por último, en el caso de las marcas de portabebés ergonómicos que sí presentan una opción de cara al mundo solo puedo acotar dos cosas: Uno, que hay escuelas (como la norteamericana) que sí aceptan esta posición como válida, y la mayoría de estas marcas pertenecen a los Estados Unidos. Y dos: que estas marcas son por lo general grandes empresas, por lo que se dejan llevar también por ciertas situaciones para poder entrar a competir en el mercado con otras marcas (no ergonómicas) que están hace mucho tiempo. Para ello deben ofrecer ventajas competitivas que agraden al público, en otras palabras, hacen lo que la gente pide porque necesitan vender más y competir con los grandes.

Aquí se puede entender la explicación sobre las necesidades
de la parte frontal del bebé, que reposa sobre el cuerpo del
adulto y la espalda, que está sostenida en forma correcta
por la tela sin generar estrés en la columna.
¿Y qué pasa si ya le acostumbré así?

Y bueno, todos podemos acostumbrarnos y des acostumbrarnos a ciertas cosas, ¿no? Es cuestión de hábitos. Es probable que necesites una dosis extra de paciencia y ganas para poder cambiar los hábitos de tu bebé, pero es saludable para él o ella, por lo que valdría la pena.

Pero mi mamá dice que ella nos llevó así a todos y nunca nos pasó nada.

La verdad es que yo no puedo garantizar que a un bebé le pase o no algo malo por ir mirando al frente o en una colgona. Tampoco puedo garantizar que una persona pueda o no tener un accidente de auto por manejar sin cinturón de seguridad, pero es seguro de que si tiene uno y no lleva el cinturón puesto, tendría más probabilidades de sufrir daños físicos. Por lo que si se me ocurre decir: «yo siempre he manejado sin cinturón y nunca me ha sucedido nada», no es más que una irresponsabilidad de mi parte, ¿cierto? Porque que haya tenido la suerte de no haber tenido un accidente, no quiere decir que ir sin cinturón sea la mejor opción.

Podemos aplicar esta explicación a todas las personas que suelen dar este irresponsable consejo en todos los casos y sobre todo en maternidad.

Después de haber leído todo esto, creo que podés tomar una decisión personal al respecto de lo que te parece mejor para tu bebé en este tan polémico punto de ir mirando al mundo o al porteador.

Espero te haya sido de utilidad.


Araceli Samudio
Asesora de maternidad y Porteo
Dueña Kunu´u Portabebés

0 comentarios:

Publicar un comentario